PRESENTACION

 

La Constitución es algo más que un simple catálogo de derechos y obligaciones. En ella nos vemos reflejados de cuerpo entero en el espejo de nuestra realidad objetiva y trascendente, presente y futura; en sus dispositivos descubrimos nuestras conquistas, el testimonio de nuestra historia, lo que nos ha costado lograr; pero también la definición de nuestro presente como entidad política, lo que queremos como sociedad aquí y ahora; y al mismo tiempo lo que esperamos, nuestros sueños y aspiraciones, el rumbo y el timón de nuestro futuro, de lo que deseamos para nosotros y nuestros descendientes.


Para quienes la ven desde un punto de vista meramente técnico legalista, la Constitución no es más que el conjunto de normas por medio de las cuales el Pueblo del Estado –titular originario de la soberanía- define sus bases de organización jurídico-política, los derechos fundamentales y las relaciones entre el poder público y la población. Sin embargo, la técnica –como su etimología nos lo indica- es una herramienta, un medio para lograr algo mayor, y como tal, por sí misma no puede ni debe convertirse en un fin. Por ello, esta definición que pudiéramos llamar formal, adquiere una amplitud mucho mayor cuando se enriquece la obligatoriedad de las normas jurídicas al sumarse valores intrínsecos, de observancia imprescindible para que éstas adquieran plena efectividad.


La propia dinámica y la creciente complejidad política, económica y social de la actualidad a todas las escalas, ha generado desde hace ya algunas décadas una fuerte presión para los Estados del mundo global, provocando una crisis profunda y creciente del Derecho, que también tiene una dimensión de igual magnitud. De ahí la importancia de girar la mirada hacia la reflexión profunda de nuestras normas fundamentales y volver a concebir a la Constitución como la expresión máxima del ser y el deber ser del Derecho y más aun, del Estado, que constituye su fuente formal.


El Estado de Oaxaca, con sus municipios y comunidades, es una nación de naciones que ocupa un lugar central en el gran mosaico que conforma la multiculturalidad de la nación mexicana. Por eso, conocer la Constitución de nuestro Estado no solamente implica el mero deber cívico de enterarnos de nuestros derechos y obligaciones como oaxaqueños, como ciudadanos y como gobernantes; es sobre todo una condición imprescindible para el ejercicio pleno de nuestras libertades y derechos fundamentales.


Este es el motivo por el cual la LIX Legislatura, cuya Gran Comisión me honro en presidir, prácticamente desde su instalación se propuso realizar una investigación minuciosa de nuestro ordenamiento constitucional.


Ser original es innovar, con visión de largo alcance, claro, pero siempre con los pies bien puestos sobre los orígenes. Es en tal sentido que esta nueva edición en disco compacto de la Constitución de Oaxaca puede entenderse como original, pues para realizarla, tuvieron que contemplarse esos dos aspectos: Por una parte, hubo de ahondarse en los documentos fuente, a efecto de conocer y comprender las diversas modificaciones de que ha sido objeto a lo largo de 83 años, ofreciendo a los oaxaqueños y a los mexicanos un texto de la mayor precisión y objetividad; y por otra, en plena era de la multimedia, tomando en consideración que muchos de nuestros hermanos oaxaqueños residen por diversos motivos fuera de la entidad, apoyaremos la difusión de nuestras normas fundamentales en los medios masivos de información, mediante cápsulas que se irán publicando de manera periódica y permanente a lo largo de esta legislatura, en la prensa escrita, la radio, la televisión y por supuesto colocando una versión íntegra en nuestro sitio de Internet, con la innovación de poner a disposición de investigadores y público en general, el fragmento del periódico oficial donde se publicaron las reformas respectivas.

Dip. Bulmaro Rito Salinas

Presidente de la Gran Comisión de la LIX Legislatura
del Honorable Congreso del Estado de Oaxaca

diciembre de 2005.